Mundo de Nosotros
Desde siempre, por naturaleza el hombre ha sido un ser individualista y egoísta. Esto ocurrió hasta que la necesidad de asociación o agrupación salió a flote. Los hombres se dieron cuenta de que era más fácil luchar por los intereses individuales en grupo que cada uno por separado. A partir de esa necesidad es que aparecen las comunidades y poco a poco nos hemos ido desligando de todo este concepto individualista.
Para poder vivir en sociedad se necesita de diferentes factores: solidaridad, respeto, empatía, consideración, entre otros. Uno de los más importantes de los antes mencionados es la “solidaridad”. Esta palabra significa: “Adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros como un fin común a todos. Característica de la sociabilidad que inclina al hombre a sentirse unido a sus semejantes y cooperar con ellos.”[1]
Todo este término de solidaridad nos lleva a vivir en un mundo de nosotros, en donde compartimos con los demás y damos sin esperar nada a cambio. Hoy en día es muy difícil lograr esto ya que nos vemos influenciados por la insaciable lucha por el poder. Esto nos ha convertido en seres ambiciosos y aún más egoístas de lo que ya por naturaleza somos.
Debemos aprender a compartir con los demás y ayudarlos cuando más lo necesiten. Hay un dicho que dice “hoy por ti, mañana por mí” y aplica mucho a la idea que intento desarrollar. Si yo ayudo hoy a alguien, en el momento en que yo necesite de esa ayuda la voy a recibir. Es una cadena que empieza desde cada uno de nosotros, si todos hacemos conciencia y somos solidarios, cuando necesitemos de lo que ya nosotros dimos por alguien algún día lo vamos a recibir. No hay que hacerlo solo para tener esa ayuda cuando sea necesario sino por el simple hecho de ayudar, de hacer al prójimo sentirse bien y por la satisfacción personal que nos da ayudar a los demás.
Desde siempre, por naturaleza el hombre ha sido un ser individualista y egoísta. Esto ocurrió hasta que la necesidad de asociación o agrupación salió a flote. Los hombres se dieron cuenta de que era más fácil luchar por los intereses individuales en grupo que cada uno por separado. A partir de esa necesidad es que aparecen las comunidades y poco a poco nos hemos ido desligando de todo este concepto individualista.
Para poder vivir en sociedad se necesita de diferentes factores: solidaridad, respeto, empatía, consideración, entre otros. Uno de los más importantes de los antes mencionados es la “solidaridad”. Esta palabra significa: “Adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros como un fin común a todos. Característica de la sociabilidad que inclina al hombre a sentirse unido a sus semejantes y cooperar con ellos.”[1]
Todo este término de solidaridad nos lleva a vivir en un mundo de nosotros, en donde compartimos con los demás y damos sin esperar nada a cambio. Hoy en día es muy difícil lograr esto ya que nos vemos influenciados por la insaciable lucha por el poder. Esto nos ha convertido en seres ambiciosos y aún más egoístas de lo que ya por naturaleza somos.
Debemos aprender a compartir con los demás y ayudarlos cuando más lo necesiten. Hay un dicho que dice “hoy por ti, mañana por mí” y aplica mucho a la idea que intento desarrollar. Si yo ayudo hoy a alguien, en el momento en que yo necesite de esa ayuda la voy a recibir. Es una cadena que empieza desde cada uno de nosotros, si todos hacemos conciencia y somos solidarios, cuando necesitemos de lo que ya nosotros dimos por alguien algún día lo vamos a recibir. No hay que hacerlo solo para tener esa ayuda cuando sea necesario sino por el simple hecho de ayudar, de hacer al prójimo sentirse bien y por la satisfacción personal que nos da ayudar a los demás.
[1] La Enciclopedia. Volumen 18. Editorial Salvat

No hay comentarios:
Publicar un comentario