Sistemas Investigación y Razonamiento Jurídico. Primer Semestre
miércoles, 19 de agosto de 2009
una idea del curso...
lunes, 18 de mayo de 2009
Mundo de Nosotros
Desde siempre, por naturaleza el hombre ha sido un ser individualista y egoísta. Esto ocurrió hasta que la necesidad de asociación o agrupación salió a flote. Los hombres se dieron cuenta de que era más fácil luchar por los intereses individuales en grupo que cada uno por separado. A partir de esa necesidad es que aparecen las comunidades y poco a poco nos hemos ido desligando de todo este concepto individualista.
Para poder vivir en sociedad se necesita de diferentes factores: solidaridad, respeto, empatía, consideración, entre otros. Uno de los más importantes de los antes mencionados es la “solidaridad”. Esta palabra significa: “Adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros como un fin común a todos. Característica de la sociabilidad que inclina al hombre a sentirse unido a sus semejantes y cooperar con ellos.”[1]
Todo este término de solidaridad nos lleva a vivir en un mundo de nosotros, en donde compartimos con los demás y damos sin esperar nada a cambio. Hoy en día es muy difícil lograr esto ya que nos vemos influenciados por la insaciable lucha por el poder. Esto nos ha convertido en seres ambiciosos y aún más egoístas de lo que ya por naturaleza somos.
Debemos aprender a compartir con los demás y ayudarlos cuando más lo necesiten. Hay un dicho que dice “hoy por ti, mañana por mí” y aplica mucho a la idea que intento desarrollar. Si yo ayudo hoy a alguien, en el momento en que yo necesite de esa ayuda la voy a recibir. Es una cadena que empieza desde cada uno de nosotros, si todos hacemos conciencia y somos solidarios, cuando necesitemos de lo que ya nosotros dimos por alguien algún día lo vamos a recibir. No hay que hacerlo solo para tener esa ayuda cuando sea necesario sino por el simple hecho de ayudar, de hacer al prójimo sentirse bien y por la satisfacción personal que nos da ayudar a los demás.
Desde siempre, por naturaleza el hombre ha sido un ser individualista y egoísta. Esto ocurrió hasta que la necesidad de asociación o agrupación salió a flote. Los hombres se dieron cuenta de que era más fácil luchar por los intereses individuales en grupo que cada uno por separado. A partir de esa necesidad es que aparecen las comunidades y poco a poco nos hemos ido desligando de todo este concepto individualista.
Para poder vivir en sociedad se necesita de diferentes factores: solidaridad, respeto, empatía, consideración, entre otros. Uno de los más importantes de los antes mencionados es la “solidaridad”. Esta palabra significa: “Adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros como un fin común a todos. Característica de la sociabilidad que inclina al hombre a sentirse unido a sus semejantes y cooperar con ellos.”[1]
Todo este término de solidaridad nos lleva a vivir en un mundo de nosotros, en donde compartimos con los demás y damos sin esperar nada a cambio. Hoy en día es muy difícil lograr esto ya que nos vemos influenciados por la insaciable lucha por el poder. Esto nos ha convertido en seres ambiciosos y aún más egoístas de lo que ya por naturaleza somos.
Debemos aprender a compartir con los demás y ayudarlos cuando más lo necesiten. Hay un dicho que dice “hoy por ti, mañana por mí” y aplica mucho a la idea que intento desarrollar. Si yo ayudo hoy a alguien, en el momento en que yo necesite de esa ayuda la voy a recibir. Es una cadena que empieza desde cada uno de nosotros, si todos hacemos conciencia y somos solidarios, cuando necesitemos de lo que ya nosotros dimos por alguien algún día lo vamos a recibir. No hay que hacerlo solo para tener esa ayuda cuando sea necesario sino por el simple hecho de ayudar, de hacer al prójimo sentirse bien y por la satisfacción personal que nos da ayudar a los demás.
[1] La Enciclopedia. Volumen 18. Editorial Salvat
viernes, 8 de mayo de 2009
Privatización
El concepto de privatización es cuando se permite que el sector privado participe principalmente en el ámbito empresarial. En otras palabras el sector público le otorga actividades al privado.
Con la privatización, se rompen los monopolios estatales ya que se permite la inversión privada en determinados campos. Muchos creen que privatización es sinónimo de venta de empresas privadas pero se puede privatizar sin que esto suceda.
Esta actividad puede darse de diversas formas:
1. reducción parcial de participación estatal en donde se mantiene la misma participación estatal agregándole una participación privada logrando así una mejor cobertura y calidad
2. Reducción total de la participación estatal en cierta actividad y una incorporación de participación privada.
Ejemplos:
· Combo Ice: se buscaba la venta de acciones de una empresa pública al sector privado y no abrir al sector privado este campo.
· Otro ejemplo muy claro en Costa Rica de la privatización es el de la banca nacional en donde se da un sistema mixto de bancos privados y estatales
Mi opinión acerca de la privatización es que como todo tiene un extremo negativo y otro positivo. El negativo se puede dar cuando no hay un control de precios debido, de esta forma sería perjudicial ya que casi siempre son sectores de necesidad primordial para los habitantes del país como la luz, agua, telecomunicaciones, etc. y nos tendríamos que adaptar a los precios impuestos por el sector privado y esto podría significar problemas económicos para muchos. La parte positiva es que, en caso de que haya un control en los precios, la privatización podría beneficiar al país al mejorar los aspectos en los cuales el Estado tenga carencias; esto significaría servicios de calidad aun precio accesible para todos. Todo está en poder encontrar un punto medio para que todos de una u otra forma se vean beneficiados.
El concepto de privatización es cuando se permite que el sector privado participe principalmente en el ámbito empresarial. En otras palabras el sector público le otorga actividades al privado.
Con la privatización, se rompen los monopolios estatales ya que se permite la inversión privada en determinados campos. Muchos creen que privatización es sinónimo de venta de empresas privadas pero se puede privatizar sin que esto suceda.
Esta actividad puede darse de diversas formas:
1. reducción parcial de participación estatal en donde se mantiene la misma participación estatal agregándole una participación privada logrando así una mejor cobertura y calidad
2. Reducción total de la participación estatal en cierta actividad y una incorporación de participación privada.
Ejemplos:
· Combo Ice: se buscaba la venta de acciones de una empresa pública al sector privado y no abrir al sector privado este campo.
· Otro ejemplo muy claro en Costa Rica de la privatización es el de la banca nacional en donde se da un sistema mixto de bancos privados y estatales
Mi opinión acerca de la privatización es que como todo tiene un extremo negativo y otro positivo. El negativo se puede dar cuando no hay un control de precios debido, de esta forma sería perjudicial ya que casi siempre son sectores de necesidad primordial para los habitantes del país como la luz, agua, telecomunicaciones, etc. y nos tendríamos que adaptar a los precios impuestos por el sector privado y esto podría significar problemas económicos para muchos. La parte positiva es que, en caso de que haya un control en los precios, la privatización podría beneficiar al país al mejorar los aspectos en los cuales el Estado tenga carencias; esto significaría servicios de calidad aun precio accesible para todos. Todo está en poder encontrar un punto medio para que todos de una u otra forma se vean beneficiados.
jueves, 30 de abril de 2009
Caos y Orden
Caos y Orden
Este tema genera un poco de confusión. Sabemos que los conceptos de orden y caos están relacionados, lo que no sabemos con certeza es que tipo de relación tienen. Es importante, para empezar, aclarar estos dos conceptos:
Orden: Es la propiedad que emerge cuando varios sistemas abiertos, pero aislados en origen, llegan a interactuar por coincidencia en espacio y tiempo. Alcanzar un estado organizado y progresivo.
Caos: Normalmente se refiere a lo impredecible.
Pero, ¿qué es en realidad para nosotros el caos y el orden? Podríamos pensar que estamos viviendo el orden cuando seguimos horarios o procesos pero se podría decir que eso en realidad nos lleva al desorden de la alineación, a la desastre del estancamiento. Eso lo podemos explicar con el ejemplo del movimiento gravitacional y constante de los planetas que si se detienen algún desastre podría ocurrir. El orden dice ser la coincidencia de varios objetos en el mismo espacio y tiempo, pero si esto ocurriera con los planetas y llegaran a coincidir se podría decir que, en este caso, el orden lleva al caos.
Para muchos, el orden y el caos, son formas de ver el bien y el mal. El caos o desorden tiene una preconcepción negativa mientras el orden una positiva. Si las cosas están en orden todo está bien. Pero, ¿será esto en realidad así?
La humanidad siempre ha visto el final de un ciclo (por ejemplo la vida) algo caótico, sin embargo, podríamos considerar el caos es tan solo el orden natural de las cosas. Me refiero a que nuestra vida nunca es la misma, siempre nos hemos tenido que ajustar a cambios, al cierre de algún ciclo por más difícil que sea aceptarlo. Pensándolo bien dejar de aceptar estos cambios también desencadenaría en otro caos.
Suena muy loco pensar en dejar que la vida fluya a su antojo, como lo dicte el destino, dejar de luchar contra los hechos. Aceptarlos podría ser el primer paso para vivir en armonía porque lo que afecta nuestra vida es en realidad la relación con los hechos, no los hechos en sí. La calidad de vida que tengamos se rige a partir de cómo respondemos a los sucesos y la formar en que creamos nuestra trayectoria a partir de un evento.
Depende mucho de cada persona los resultados que genere un hecho, para todos es diferente. Cada uno de nosotros construye una historia diferente a partir de los mismos hechos.
Muchas personas relacionan el éxito con adaptarse a la idea de cambio y el fracaso con aquellos que luchan por recuperar algo que ya pasó, que ya está perdido y que no sirve de nada seguir en la lucha por tenerlo de nuevo.
De todo esto podemos concluir que el caos y la relación que tiene con el orden es de donde surge el verdadero orden en la vida, el que no impide el progreso.
Este tema genera un poco de confusión. Sabemos que los conceptos de orden y caos están relacionados, lo que no sabemos con certeza es que tipo de relación tienen. Es importante, para empezar, aclarar estos dos conceptos:
Orden: Es la propiedad que emerge cuando varios sistemas abiertos, pero aislados en origen, llegan a interactuar por coincidencia en espacio y tiempo. Alcanzar un estado organizado y progresivo.
Caos: Normalmente se refiere a lo impredecible.
Pero, ¿qué es en realidad para nosotros el caos y el orden? Podríamos pensar que estamos viviendo el orden cuando seguimos horarios o procesos pero se podría decir que eso en realidad nos lleva al desorden de la alineación, a la desastre del estancamiento. Eso lo podemos explicar con el ejemplo del movimiento gravitacional y constante de los planetas que si se detienen algún desastre podría ocurrir. El orden dice ser la coincidencia de varios objetos en el mismo espacio y tiempo, pero si esto ocurriera con los planetas y llegaran a coincidir se podría decir que, en este caso, el orden lleva al caos.
Para muchos, el orden y el caos, son formas de ver el bien y el mal. El caos o desorden tiene una preconcepción negativa mientras el orden una positiva. Si las cosas están en orden todo está bien. Pero, ¿será esto en realidad así?
La humanidad siempre ha visto el final de un ciclo (por ejemplo la vida) algo caótico, sin embargo, podríamos considerar el caos es tan solo el orden natural de las cosas. Me refiero a que nuestra vida nunca es la misma, siempre nos hemos tenido que ajustar a cambios, al cierre de algún ciclo por más difícil que sea aceptarlo. Pensándolo bien dejar de aceptar estos cambios también desencadenaría en otro caos.
Suena muy loco pensar en dejar que la vida fluya a su antojo, como lo dicte el destino, dejar de luchar contra los hechos. Aceptarlos podría ser el primer paso para vivir en armonía porque lo que afecta nuestra vida es en realidad la relación con los hechos, no los hechos en sí. La calidad de vida que tengamos se rige a partir de cómo respondemos a los sucesos y la formar en que creamos nuestra trayectoria a partir de un evento.
Depende mucho de cada persona los resultados que genere un hecho, para todos es diferente. Cada uno de nosotros construye una historia diferente a partir de los mismos hechos.
Muchas personas relacionan el éxito con adaptarse a la idea de cambio y el fracaso con aquellos que luchan por recuperar algo que ya pasó, que ya está perdido y que no sirve de nada seguir en la lucha por tenerlo de nuevo.
De todo esto podemos concluir que el caos y la relación que tiene con el orden es de donde surge el verdadero orden en la vida, el que no impide el progreso.
lunes, 23 de marzo de 2009
Ensayo Amor Ágape
Amor Ágape
Todos tenemos una concepción equivocada de lo que es el amor. Para la humanidad el amor es únicamente el que le demostramos a nuestro cónyuge, novio o familia. Poco a poco, hemos ido perdiendo esa virtud que se nos dio en determinado momento de demostrar nuestro amor al prójimo y a nosotros mismos. El amor puede manifestarse de muchas maneras, sin embargo, solo existe una palabra generalizada, en la mayoría de los idiomas, para denotar el amor. El amor ágape es el amor incondicional, el inherente a los seres vivos. Éste amor comprende al amor hacia nuestros hermanos, padres, nuestra pareja amorosa, compañeros de trabajo y estudio e inclusive cuando a nuestros enemigos.
El amor ágape dice que tenemos que ama a todo el prójimo, sin importar la relación que tengamos ni los posibles problemas que tengamos con ellos. Sin importar las circunstancias no debemos nunca desearle el mal a nadie, ni tan siquiera debe pasar por nuestra mente la venganza. Debemos buscar para todo prójimo siempre lo mejor para así ser yo una mejor persona. Desde el momento en que logramos amar a nuestros enemigos, tenemos una conquista sobre nuestras inclinaciones emocionales.
El amor cristiano dice que tenemos a amar a todos aquellos que nos aman y a los que no también, debemos amar al mundo entero.
Todas las palabras que usamos en la cotidianeidad son simples y hablan de una emoción, se refieren al corazón; a una acción improvisada o involuntaria. Nadie, en condiciones normales, puede evitar amar a los miembros de su familia ni a nuestros amigos. Son precisamente amigos por que los amamos y vivimos en paz en nuestro hogar porque reina el amor.
El amor es tan involuntario que sin darnos cuenta nos enamoramos, no lo podemos evitar. No hay pasos para enamorarse ni requisitos, porque de una u otra forma simplemente sucede sin previo aviso. Las personas no saben con exactitud lo que es el amor hasta que lo experimentan por sí mismos. Pero esto tan solo describe el amor generalizado.
El amor ágape es una situación mental, no una emoción espontánea propiamente, es un principio por el cual vivimos deliberadamente. Es una convicción de una norma de vida, algo que se supone traemos adjunto. Ágape se refiere a un amor universal basado en la benevolencia, siempre y cuando no se permita al prójimo actuar sin importar las consecuencias negativas (en caso de haber consecuencias negativas). Es importante que todos tengamos la facultad de amar lo que no es amable, de aceptar a las personas y con ellas sus debilidades.
Todos tenemos una concepción equivocada de lo que es el amor. Para la humanidad el amor es únicamente el que le demostramos a nuestro cónyuge, novio o familia. Poco a poco, hemos ido perdiendo esa virtud que se nos dio en determinado momento de demostrar nuestro amor al prójimo y a nosotros mismos. El amor puede manifestarse de muchas maneras, sin embargo, solo existe una palabra generalizada, en la mayoría de los idiomas, para denotar el amor. El amor ágape es el amor incondicional, el inherente a los seres vivos. Éste amor comprende al amor hacia nuestros hermanos, padres, nuestra pareja amorosa, compañeros de trabajo y estudio e inclusive cuando a nuestros enemigos.
El amor ágape dice que tenemos que ama a todo el prójimo, sin importar la relación que tengamos ni los posibles problemas que tengamos con ellos. Sin importar las circunstancias no debemos nunca desearle el mal a nadie, ni tan siquiera debe pasar por nuestra mente la venganza. Debemos buscar para todo prójimo siempre lo mejor para así ser yo una mejor persona. Desde el momento en que logramos amar a nuestros enemigos, tenemos una conquista sobre nuestras inclinaciones emocionales.
El amor cristiano dice que tenemos a amar a todos aquellos que nos aman y a los que no también, debemos amar al mundo entero.
Todas las palabras que usamos en la cotidianeidad son simples y hablan de una emoción, se refieren al corazón; a una acción improvisada o involuntaria. Nadie, en condiciones normales, puede evitar amar a los miembros de su familia ni a nuestros amigos. Son precisamente amigos por que los amamos y vivimos en paz en nuestro hogar porque reina el amor.
El amor es tan involuntario que sin darnos cuenta nos enamoramos, no lo podemos evitar. No hay pasos para enamorarse ni requisitos, porque de una u otra forma simplemente sucede sin previo aviso. Las personas no saben con exactitud lo que es el amor hasta que lo experimentan por sí mismos. Pero esto tan solo describe el amor generalizado.
El amor ágape es una situación mental, no una emoción espontánea propiamente, es un principio por el cual vivimos deliberadamente. Es una convicción de una norma de vida, algo que se supone traemos adjunto. Ágape se refiere a un amor universal basado en la benevolencia, siempre y cuando no se permita al prójimo actuar sin importar las consecuencias negativas (en caso de haber consecuencias negativas). Es importante que todos tengamos la facultad de amar lo que no es amable, de aceptar a las personas y con ellas sus debilidades.
domingo, 15 de marzo de 2009
Ensayo: "El Abogado del Diablo"
El Abogado del Diablo
Tentaciones y momentos en el que se debe elegir entre el bien y el mal son temas predominantes a lo largo de la película. La historia empieza cuando un abogado (Kevin Lomax) defiende a un profesor acusado de haber violado a varios estudiantes. En este momento el abogado debe elegir entre ganar un juicio, aunque sabe que el acusado es culpable, o seguir invicto. Al ganar esta victoria que parecía imposible, a Kevin le ofrecen un trabajo en Nueva York, el cual decide aceptar. Al llegar a su nuevo trabajo, la pareja empieza a ganar mucho dinero y a vivir un status de vida muy alto; esto ocasiona que Kevin tenga problemas para mantener su humildad. Empieza a abandonar su vida, a su esposa principalmente. Ella empieza a notar cosas extrañas que suceden a su alrededor pero Kevin no le cree y ella empieza a perder su sanidad. Su ambición provoca ciertos acontecimientos no deseados como la muerte de un colega y su esposa. Al final de la película, su mamá le confiesa que su padre es el dueño de la firma para la cual trabaja y cuando él lo va a buscar se da cuenta que su padre es el diablo y ha planeado todo esto para poder obtener de sus dos hijos el “anticristo” para poder así ganarle a Dios. Dice tener posibilidades de ganar porque está en su momento, el ha dotado al humano de placeres y no lo critica. Al final, nos damos cuenta como todo se trataba de un juego mental para que Kevin se diera cuenta del error que estaba por cometer en el juicio del profesor. Después de que toma la decisión correcta de abandonar el juicio, el diablo se vuelve a aparecer pero esta vez tratando de que Kevin caiga en la trampa de la vanidad. Toda la película se desenvuelve en torno a un juego entre el bien y el mal, decisiones buenas o malas. Todos nos enfrentamos a decisiones como éstas en nuestro diario vivir. La ambición y el poder, en la época en la que vivimos, se han convertido en algo más importante que el amor, solidaridad, humildad, entre otros. Nosotros los humanos creemos que el poder lo es todo y que si lo tenemos no necesitamos de nada más. Yo pienso que la clave del éxito está en un balance de querer alcanzar el poder y no dejar de lado la humildad y las cosas que realmente son importantes en esta vida. Nuestra familia siempre debe de estar por encima de todo, si tenemos amor, comprensión y apoyo podemos llegar muy largo. La competencia es una plaga que nos está infectando a todos; lo importante no es ser mejor que el prójimo sino ayudarlo a ser mejor. Por ello, es importante tener claro quiénes somos y de dónde venimos, para no caer en tentaciones y tomar siempre la mejor elección.
Tentaciones y momentos en el que se debe elegir entre el bien y el mal son temas predominantes a lo largo de la película. La historia empieza cuando un abogado (Kevin Lomax) defiende a un profesor acusado de haber violado a varios estudiantes. En este momento el abogado debe elegir entre ganar un juicio, aunque sabe que el acusado es culpable, o seguir invicto. Al ganar esta victoria que parecía imposible, a Kevin le ofrecen un trabajo en Nueva York, el cual decide aceptar. Al llegar a su nuevo trabajo, la pareja empieza a ganar mucho dinero y a vivir un status de vida muy alto; esto ocasiona que Kevin tenga problemas para mantener su humildad. Empieza a abandonar su vida, a su esposa principalmente. Ella empieza a notar cosas extrañas que suceden a su alrededor pero Kevin no le cree y ella empieza a perder su sanidad. Su ambición provoca ciertos acontecimientos no deseados como la muerte de un colega y su esposa. Al final de la película, su mamá le confiesa que su padre es el dueño de la firma para la cual trabaja y cuando él lo va a buscar se da cuenta que su padre es el diablo y ha planeado todo esto para poder obtener de sus dos hijos el “anticristo” para poder así ganarle a Dios. Dice tener posibilidades de ganar porque está en su momento, el ha dotado al humano de placeres y no lo critica. Al final, nos damos cuenta como todo se trataba de un juego mental para que Kevin se diera cuenta del error que estaba por cometer en el juicio del profesor. Después de que toma la decisión correcta de abandonar el juicio, el diablo se vuelve a aparecer pero esta vez tratando de que Kevin caiga en la trampa de la vanidad. Toda la película se desenvuelve en torno a un juego entre el bien y el mal, decisiones buenas o malas. Todos nos enfrentamos a decisiones como éstas en nuestro diario vivir. La ambición y el poder, en la época en la que vivimos, se han convertido en algo más importante que el amor, solidaridad, humildad, entre otros. Nosotros los humanos creemos que el poder lo es todo y que si lo tenemos no necesitamos de nada más. Yo pienso que la clave del éxito está en un balance de querer alcanzar el poder y no dejar de lado la humildad y las cosas que realmente son importantes en esta vida. Nuestra familia siempre debe de estar por encima de todo, si tenemos amor, comprensión y apoyo podemos llegar muy largo. La competencia es una plaga que nos está infectando a todos; lo importante no es ser mejor que el prójimo sino ayudarlo a ser mejor. Por ello, es importante tener claro quiénes somos y de dónde venimos, para no caer en tentaciones y tomar siempre la mejor elección.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
